LA IMPORTANCIA DE LA REINCORPORACIÓN DE MENORES AL ENTORNO FAMILIAR

Captura de pantalla 2014-10-31 a la(s) 16.32.21

De acuerdo con el Programa Nacional de Asistencia Social 2014–2018, realizado por el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF, Nacional), vivir en familia es un derecho fundamental de niñas, niños y adolescentes, ya que contar con una relación familiar es básico para el bienestar del menor.

En este sentido, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH, 2013) declara que los Estados tienen la obligación de garantizar el derecho del niño a ser criado en un ámbito familiar y comunitario, además añade que debe brindarse una adecuada atención a los niños que no cuentan con los cuidados de sus familias o bien, que se encuentran en riesgo de perderlos.

A pesar de que la vida en familia se considera un derecho, existen ciertas circunstancias relacionadas con la violencia, el divorcio, la migración y la falta de recursos económicos, entre otras, que obligan a los menores a separase de su núcleo y que pueden requerir la transmisión de su tutela al Estado o a un tercero.

De acuerdo con Calasilla, Bermejo y Romero (2009), el proceso que debe seguir el Estado cuando un menor se encuentra en una situación de vulnerabilidad, en principio, es tomar medidas que faciliten la solución del problema sin remover al menor de su ambiente familiar; en caso de que esto no se logre, deben procurarse medidas provisionales que le permitan regresar a ese entorno en el menor tiempo posible; y en caso de que esto no se lleve a cabo de forma exitosa, contemplar la adopción del menor como media de protección, bienestar y reincorporación a una familia.

Contexto en México

Para hablar sobre la reincorporación de menores al ambiente familiar en México es necesario conocer el contexto de los procesos de adopción que hasta la actualidad se han llevado a cabo. En el caso de que, como se mencionó, el menor se enfrente a una situación de dificultad o carencia de cuidados familiares, existen dos tipos de instituciones que reciben su tutela: las públicas y las privadas.

El DIF Nacional reportó que durante 2012 existían registrados en México 725 albergues, de los cuales 14,2% eran públicos y 85,8% privados. Las organizaciones Aldeas Infantiles SOS, y Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar (Relaf) explican que en 2011 se reportaron 412 mil 456 niños sin cuidados parentales, de los cuales 29 mil 310 se encontraban dentro de una institución.

De acuerdo con un estudio realizado por Relaf (2010), los centros privados establecen acuerdos de cooperación con las unidades encargadas de la niñez, ya sea a nivel municipal o estatal.

En cuanto a las instituciones públicas, los procedimientos de adopción de un menor se realizan en las oficinas del dif correspondiente a cada entidad, por lo que a pesar de contar con una coordinación nacional, estos son responsabilidad de los gobiernos estatales, entidades que también se encargan de llevar el registro del número de procesos que se realizan y los que finalizan durante cada año. En cuanto a las adopciones a nivel internacional, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) es la institución encargada de darle seguimiento y reportar las solicitudes realizadas.

De acuerdo con el DIF Nacional (2014), el trámite para la adopción de un menor tiene una duración de entre ocho meses y un año, tiempo que puede modificarse atendiendo la situación tanto del menor como de los padres adoptantes que tienen que cubrir ciertos requisitos básicos:

  • Acreditar que además de ser mayores
    de edad, exista una diferencia de, por lo menos, 17 años entre ellos y el menor
    que quieren adoptar;
  • Aprobar exámenes psicológicos y socioeconómicos que demuestren su capacidad para criar al menor;
  • No tener antecedentes penales o registro
    de problemas con la autoridad, y
  • Demostrar que la adopción será benéfica para el menor en cuestión.

Es importante destacar que en México existe disparidad en las características que debe tener una persona que busca adoptar a un menor, ya que suelen cambiar según la institución encargada del proceso.

El problema de la institucionalización

La Relaf (2011) reportó que en México la institucionalización de menores es un problema que debe ser considerado. Uno de los puntos más graves es, generalmente, el que deriva de los largos periodos de permanencia de los menores en los albergues y que está muy relacionado con la definición de su situación jurídica por los procesos y requisitos que se deben seguir y cumplir; también está el registro fluctuante de niños y niñas que están bajo responsabilidad del Estado, y el monitoreo que se les da a los casos particulares para saber en qué instituciones se encuentran alojados y por cuánto tiempo.

En cuanto a los efectos psicológicos y de comportamiento que puede provocar en los niños, niñas o adolescentes su ingreso a un albergue, un estudio realizado en la Universidad de Sonora (Cardoza, Díaz de León, Lamadrid, Rodríguez y Muñoz, 2012) explica que pueden observarse ciertas características particulares en su comportamiento, como la presencia de ansiedad, falta de reconocimiento a la autoridad, poco respeto por normas y reglamentos, respuestas generalmente de protesta, actitudes de desesperación y desapego como un proceso defensivo ante el dolor que significa su situación de abandono y, en casos más extremos, conductas violentas.

En nuestro país, los índices de adopciones nacionales disminuyen a partir de los seis años, lo que significa que cerca de 77% del total de menores institucionalizados, que están en el sistema y tienen de siete a 17 años, no suelen ser considerados por las parejas solicitantes de los procesos, muchas veces por cuestiones relacionadas con la percepción de que su crianza representaría un mayor grado de dificultad, lo que bloquea su salida de las instituciones y prolonga su estadía hasta que cumplen la mayoría de edad.Captura de pantalla 2014-10-31 a la(s) 16.32.39

En el caso de los niños y adolescentes que han vivido institucionalizados por un periodo largo, un estudio realizado por Relaf (2011) reveló que se ven afectados por sentimientos profundos de soledad, incomprensión y rechazo de la sociedad hacia ellos, lo que se traduce en bajos niveles de autoestima, casos de aislamiento en relación con las personas e incertidumbre frente a su futuro al no saber quién los va a apoyar, pues llegan a sentir que no tienen las capacidades necesarias para enfrentarse a la vida fuera de la institución.

Hacia una cultura de reintegración familiar

En un informe reciente, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) propone que, de existir separación de los niños y adolescentes de su familia, se establezcan medidas de cuidado alternativo siempre y cuando estén justificadas, sean temporales y estén orientadas a la reintegración al medio familiar propio o alternativo (Palummo, 2012).

Es importante que en la República Mexicana se promueva una cultura de la reintegración familiar de los menores institucionalizados, ya sea que cuenten con vínculos sanguíneos o no, pues la familia no sólo es la encargada de satisfacer las necesidades físicas y económicas de niños y adolescentes, como su alimentación o vivienda, sino que cumple con funciones emocionales y psicológicas primordiales en un desarrollo sano.

De acuerdo a Pérez Adán (2006), algunas de las funciones básicas de la familia son la transmisión cultural, la socialización y el aprendizaje social. La transmisión cultural implica el aprendizaje de varios aspectos y conductas, no sólo relacionadas con cuestiones demográficas como el lugar de origen o el lenguaje, sino también la higiene, las costumbres, los modales, etcétera. La socialización ayuda a desarrollar habilidades y mecanismos de pertenencia al grupo social más amplio, ya que la familia es el primer núcleo de interacción entre personas e implica el desarrollo de un vínculo afectivo entre sus integrantes. Por último, el aprendizaje social está relacionado con la propagación de conductas adecuadas, como el respeto a la integridad de otras personas, el seguimiento de normas establecidas y la capacidad de autocontrol.

En resumen, la función de una familia es proporcionar un ambiente de cariño y aprendizaje para los menores, un entorno que les brinde herramientas y contribuya a un desarrollo bio-psicosocial adecuado que facilite su interacción con el entorno. Su importancia reside en lo que aporta a cada uno de sus miembros y, a través de ellos, a la sociedad. De ahí que sea necesario que a todos los niños, niñas y adolescentes, que por diversas situaciones son alejados de su núcleo, tengan la posibilidad de pertenecer a una familia en el menor tiempo posible, buscando siempre su bienestar como objetivo final, al restituirle los vínculos que perdió.

Dentro de la promoción de la cultura de reintegración al ambiente familiar, además de la reducción del tiempo de los procesos de institucionalización de menores y la mejora en la eficiencia en las instituciones en los procesos de adopción —empezando por el registro y las condiciones sanitarias y de seguridad adecuadas—, es necesario considerar la importancia de la evaluación de los involucrados en el proceso: el menor y los adoptantes.

Los procesos de evaluación de los posibles adoptantes deben ser estandarizados a nivel nacional, teniendo en cuenta no sólo su solvencia económica, estilo de vida o salud biopsicosocial, sino buscando detectar su capacidad de adaptación y cumplimiento de la responsabilidad que representa tener un hijo; además, se recomienda también una evaluación del niño o adolescente, sobre todo psicológica, buscando que la familia que se forme o a la que se una el menor en cuestión, sea la adecuada para su caso específico.

Finalmente, es necesario que el Estado, las instituciones y la sociedad en general no pierdan el enfoque central de que cualquier medida, proceso o legislación que se implemente respecto a la reincorporación al ambiente familiar de un menor, tiene que ser considerando el bien superior de éste, como el principal objetivo que busca cumplirse y el motor para una toma de decisiones adecuadas a corto, mediano y largo plazos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s